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Sin reforma de la ley de aguas, el Pirineo espera y se desespera

Sin reforma de la ley de aguas, el Pirineo espera y se desespera La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, anunció, hace unos días, que se “paralizaba” la tramitación de la modificación de la “Ley de Aguas”, al menos hasta la siguiente legislatura. El caso es que sea por falta de tiempo, por falta de acuerdo con las autonomías, o por las razones que nos dicen o que nos “ocultan” en estos cuatro años de legislatura no se va a aprobar esta “necesaria” reforma en un ámbito tan sensible a los intereses de nuestro territorio.  Y es que el adjetivo que califica este cambio normativo de “ineludible” no es gratuito, ni partidista, no es la mera opinión de Chunta Aragonesista, que también, sino que era el propio Ministerio de Medioambiente, al menos hasta hace apenas cinco meses (concretamente el pasado 20 de marzo de 2007) quien así lo refrendaba. De hecho, en la presentación pública de esta propuesta de reforma, que todavía figura en la página web oficial del Ministerio de Medioambiente, se decía que era una “obligación y una necesidad”. El citado documento elaborado por el “Gobierno de España”, que todavía se puede ver en “la red de redes”, expone entre sus conclusiones que la reforma de la norma que regula las aguas es imprescindible por una serie de motivaciones, siempre con un criterio claro: “Una nueva ley que incorpore no sólo los postulados de la Directiva Marco sino con la vocación de ir más allá al plantear la protección y desarrollo sostenible de los recursos hídricos como calidad de vida” Desde Chunta Aragonesista estamos de acuerdo con estos postulados  y, por eso, consideramos necesario el cambio legal. Que remedio nos queda ahora más que tener que lamentar, públicamente, que el gobierno incumpla su promesa, otra más.  Es más, creemos que la “excusa planteada por la máxima responsable”, “falta de tiempo”, no es real, porque, a nuestro juicio, sí ha habido suficiente espacio para plantear un “verdadero debate hidráulico”. Sin embargo la ministra Narbona no ha querido, o no le han dejado, nunca lo sabremos.  Decimos que sí había tiempo y  se demuestra recordando que el denominado “Consejo Nacional del Agua” ya indicaba, el pasado 13 de septiembre de 2004, en un pleno de este órgano,  varias líneas de trabajo en este sentido reformador: “Se considera de gran interés reforzar las medidas legales para la protección del dominio público hidráulico mediante el concurso de un marco legal preciso y suficiente que dote a los organismos responsables de medidas que faciliten las labores de control y vigilancia del mismo”. Hablamos del documento – acta del plenario del C.N.A. Igualmente se citan, en el mencionado texto del Consejo,  muchas otras cuestiones básicas a incluir en la deseada reforma de la Ley de Aguas: “recuperación de costes de los servicios”, “controles de medidas de caudales consumidos”, “la inclusión de criterios y propuestas referidas a participación”, “transparencia y participación”, “mejora calidad del agua y del suministro”, “régimen ecológico y las condiciones que el mismo debe cumplir”... Si este informe del que se entiende que es el “órgano consultivo superior” en esta materia, era conocido ya hace tres años se podrá alegar lo que se quiera, pero “falta de tiempo” es la “excusa pobre”, paupérrima.   

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, decía el brillante científico Albert Einstein. Habrá que recordárselo a la Ministra de Medioambiente. No se puede prometer siempre cambios hacia la “nueva cultura del agua” y luego no cumplirlos. Quedarse “en la orilla a contemplar como el río y el tiempo pasa”, es perder la oportunidad de “sumergirse en “las aguas de la corriente del cambio normativo” , que, como decían los sabios griegos, -Heráclito de Efeso- ya nunca más serán las mismas. Sabemos de las reticencias de los sectores más tradicionales, más conservadores, pero gobernar es tomar decisiones y si no se actúa estamos “haciéndole el favor” a los que quieren que nada cambie, incluida la política hidrológica.

 Y es que, para calibrar la importancia de esta “no-decisión”, este retraso supone más de un año en la aprobación de la reforma, como mínimo, si contamos los periodos de constitución del nuevo gobierno, periodo de tramitación parlamentario y demás “cosas de palacio”. De tal modo que la “Expo 2008”, dedicada precisamente al “Agua y Desarrollo Sostenible”, no podrá celebrar “su cierre” como sería deseable: Aprobando una nueva norma que impulsase de “manera estructural en el Estado” esta nueva manera de abordar las políticas del agua, que haga realidad local el pensamiento global que pretende mostrar al mundo, desde Aragón, la Exposición Internacional de Zaragoza.
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