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Y luego dicen que no era nada...

Y luego dicen que no era nada... La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Ministerio de Medio Ambiente conocían desde hace meses la existencia de filtraciones en la zona del embalse de Yesa que debe soportar el estribo derecho de la presa del recrecimiento, aunque sus técnicos calificaban la corriente como "pequeña". Su existencia fue puesta de manifiesto en un artículo publicado en el número de marzo de la Revista de obras públicas y firmado, entre otros, por Fermín Molina, director técnico de la CHE, y Juan Carlos de Cea, técnico de la Dirección General del Agua del Ministerio de Medio Ambiente.  Según exponían, el estudio de las oscilaciones que sufre el actual embalse y de los niveles piezométricos --grado de compresibilidad del agua-- obtenidos en los sondeos "permite deducir que existe una pequeña filtración a través del macizo rocoso en la parte alta de la ladera" que no se ve desde la superficie. Los ingenieros suponen que se canalizan aguas abajo y hacia el interior de la ladera, "siguiendo el sinclinal --plegamiento de las capas del terreno--, por el contacto con el paquete inferior impermeable de margas masivas".  El director general del Agua, Jaime Palop, anunció el 27 de julio en Zaragoza que el Ministerio de Medio Ambiente había decidido modificar de nuevo el proyecto del recrecimiento tras disponer de "nuevos datos" que habían llevado a la conclusión de la necesidad de incorporar una serie de tratamientos de impermeabilización en los estribos donde se apoya la presa. Su objetivo es mejorar la explotación y uso del embalse, ya que "si bien no suponen riesgo, sí pueden provocar pérdidas en las reservas del embalse".  Esta medida, junto con la inclusión del embalse de cola de Sigüés, hace que el nuevo proyecto requiera los informes favorables del Consejo de Estado y del Consejo de Obras Públicas al modificar su cuantía en más de un 20%. Así, el documento definitivo no saldrá a información pública antes de que enero del 2008 y el grueso de la obra no empezará en esta legislatura.  Los técnicos califican de "importante" el tratamiento de impermeabilización previsto para la ladera derecha en el proyecto reformado en el 2006 y que ya no saldrá a información pública. Consiste en instalar una pantalla de seis filas de inyecciones de material estanco, de las que tres --las centrales-- tendrán una profundidad de cien metros cuando la presa medirá 108. Su función es originar "una barrera impermeable" contra la zona inferior. Las otras tres filas fueron diseñadas para "lavar e inyectar las zonas erosionables del macizo rocoso bajo el plinto --la zona de apoyo de la nueva presa-- en los primeros diez metros".  Las actuaciones de impermeabilización incluyen la mejora de la actual presa, sobre la que se apoyará la nueva. Concretamente, estaba previsto inyectar material impermeabilizante en una profundidad media de quince metros a partir de la galería interna ya existente en la estructura y, posteriormente, construir una pantalla de drenaje hasta una profundidad de 20 metros.

 El artículo de los ingenieros anota que las excavaciones realizadas "confirman las previsiones contempladas en el proyecto sobre la geología de la cerrada y la presa" y concluye que no se han detectado elementos que puedan hacer dudar de su estabilidad.

Noticia de El Periódico de Aragón que te ofrecemos en este blog de Chobentú-Jóvenes de Chunta Aragonesista

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